La población tarijeña considera necesario que el Gobierno apoye al sector agrícola con fertilizantes, urea y alivios impositivos para reducir el impacto de la subida del diésel. La prioridad debe ser evitar que los altos costos de la producción sigan trasladándose al precio de alimentos afectando a las familias. Por falta de soluciones bolivianos comen menos y cada vez peor.