Tariquía y La Victoria funcionan como un sistema interconectado de “bombas de agua” que garantiza la humedad y el equilibrio climático del valle central de Tarija. No obstante, este corredor ecológico enfrenta serias amenazas: mientras la cuenca de La Victoria se ve afectada por la degradación de suelos, explotación minera y la deforestación la Reserva de Tariquía resiste el avance de proyectos petroleros que podrían romper este ciclo natural.
CORRE RIESGO “CORREDOR ECOLÓGICO” POR ACTIVIDADES PETROLERAS Y MINERAS
